Director: Bartolomé Tiscornia | Martes 7 de Septiembre de 2010
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Figura y mensaje de Benjamín Villafañe, por Guillermo R. Gagliardi

Escritor y Poeta. Político y Patriota argentino (1877-1952). (Hijo del proscripto anti-rosista, de igual nombre /1819-1893/, tucumano notable en política, la docencia y el periodismo, publicó “Orán y Bolivia a las márgenes del Bermejo” y “Reminiscencias históricas de un patriota, 1830-1840”).

Este hondo pensador ha sido Hacedor al modo sarmientino. Metafísico. Polemista y Fiscal. Escribió:

“...la piedad con que los seres superiores miran los defectos, las culpas o las faltas ajenas. De allí que los hombres verdaderamente inteligentes, no son malos ni rencorosos, que el odio, la envidia, la maldad en todas sus formas, no son otra cosa que el resultado de la estrechez de cerebro, que no penetra ni comprende el origen de la flaqueza ni de la infinita desventura humana”.

- Puso en práctica y expuso con valentía y decoro, un credo intensamente humanista y cristiano, digno de rescatar para nuestros días. Un luchador por mejorar la condición material y espiritual de sus conciudadanos. Ha protestado, acusado y también propuesto, planificado. Ha puesto manos a la obra titánica de cualificar la vida de los desheredados:

“...debemos hacer sentir nuestra queja bien alta...”

- Bíblico en sus admoniciones. Ha advertido sobre los postulados imperecederos de una Ética Ciudadana a la que rendía culto, señero y sañudo cual un Moisés criollo. Americanista en su ideario y accionar político. Espiritualista en sus elevadas aspiraciones. Otro excepcional “Caudillo del Bien” como definió con acierto Francisco Romero a Domingo Faustino Sarmiento. Ha sido dignísimo discípulo, vale recordarlo, del Gran Sanjuanino (1811-1888), y de Ricardo Rojas (1882-1957).

- Estoico y Kantiano. El Deber representaba según su arraigado concepto, el “Maximum Bonum” de la (de su) vida pública y privada. Su alma: griega por su eudemonismo y su estética del amor y la belleza. Idealista, culto, sapiencial:

“...la vida es un holocausto”.
“el sacrificio desinteresado por la justicia es hermoso”.-


- Ha manejado las sutilezas de la Filosofía con el mismo estilo y penetración con que ha advertido, “more catoniana”, sobre la corrupción de su época. Civilizador entusiasta, así lo queremos definir:

“Yo espero, señores, que en día no lejano, la providencia se ha de apiadar de los argentinos y la politiquería ha de hacer crisis por exceso de intoxicación”.

- Visionario y benefactor cívico. Ha cumplido obra fructífera como Gobernador de Jujuy (1924-1927), Senador Nacional (1932-1941), directivo sobresaliente del Banco Hipotecario y de YPF, promotor de la intensificación de la plantación de árboles, explotación de minerales, fundación de líneas ferroviarias, erección de hospitales y dispensarios. Su profesión de fe poética corona su patriotismo:

“Plantad árboles y habréis puesto la nota de la poesía en el caos de los valles y de las montañas muertas”.-

- Bregó por y llegó a concretar importantes obras de salubridad pública para su provincia, sanatorios para tuberculosos, explotación de tierras para sembradíos, promoción de convenios interprovinciales para ferro- carriles, minería, obras de Higiene Pública y Educación Popular, criaderos y viveros, telares, aguas corrientes y bibliotecas:

“Al fin de cuentas, la vida sólo vale por el bien que nos es dado hacer en el curso de la existencia”.

- El verbo como látigo. Insobornable. Ha fustigado la hipocresía, la inmoralidad y la inacción. “El bien por el bien mismo” configura su actuación pública. Lograr el mejoramiento material y espiritual de las mayorías ciudadanas: esa constituyó su elevada meta.

- Siguiendo la venerable tradición de la Antigüedad Clásica, ha considerado que

“el deber de los hombres de estado”, “consiste en pasarse la antorcha de la civilización de mano en mano para no permitir que se extinga o languidezca y seguir adelante acrecentándola”.

- Sólido como pocos en su formación intelectual, ha distinguido:

“el malo es así, o por falta de evolución, o por enfermedad, o porque su escasa inteligencia no le permite ver claro en las consecuencias de los actos malos, o ha tenido la desgracia de crecer respirando una atmósfera moral viciada, que da por fruto la intemperancia, el delito y el crimen”.

- Brillante y profundo en sus meditaciones éticas y en la subida conciencia de su responsabilidad social y política para su tiempo y la posteridad, que ha fundamentado siempre sus discursos políticos. Maestro y guía, ha retratado la mediocridad y ha clarificado excepcionalmente las fuerzas espirituales que forjaron la historia sudamericana. En él se hizo carne el proverbio clásico de que “Un solo brote de Justicia, justifica arar un Desierto”.

- Publicó obras significativas, necesarias, urgentes, de reeditar y leer: “Nuestros males y sus causas” (1919), “El atraso del interior” (1926), “Política económica suicida” y “La miseria de un país rico” (ambos de 1927), “Chusmocracia” (1937), “El destino de Sudamérica” (1944), “Motivos de la selva y la montaña” (1952). Junto a sus ataques implacables a la dependencia financiera, la especulación y el electoralismo, aúna hermosas descripciones de nuestro paisaje. Vigoroso en sus concretas denuncias al “porteñismo” y en sus netas propuestas de políticas regionales de progreso, protección y fomento de las industrias siderúrgicas, del arroz, azúcar, etc.

- Debemos referirnos asimismo a su labor inspiradora como Senador (en 1936) en las ricas ideas de cooperación obrera, que encabezó ante el gremio de “La Fraternidad” (fundada en 1887), nucleador de los conductores de locomotoras. Encabezó un grupo esclarecido de legisladores que concibió el proyecto para crear un Hospital para Ferroviarios, el que se concretó en 1940. De tal modo se inició un movimiento mutual impresionante y memorable (vid. mi “Origen histórico de la Obra Social Ferroviaria” cap. 1, en ‘cronicaferroviaria.com’, boletín informativo nº 11, 25-10-2006).

- Fustiga agudamente en 1927 a la declinación de la noción y ejercicio de la ‘cosa pública’:

“La función pública que había sido encarada como una honra por la parte más calificada de los hombres que formaban el estado mayor de los partidos argentinos de otros tiempos, gradualmente, se convierte en profesión de vividores sin oficio, sin arte ni honestidad...”, “todo tienen en vista, menos los intereses de los pueblos ni el porvenir de la patria, palabra que pierde su sentido...”.

- Porque, concluimos, don Benjamín Villafañe (hijo), hoy tan desconocido u olvidado, ha de ser revisitado y valorado en su vigencia integral para fortalecer nuestra nacionalidad, que él radiografió anticipándose a la definitiva pasión y penetración martínez estradiana ( “Radiografía de la Pampa”, “La cabeza de Goliat” y “Sarmiento”)... . Pues su figura se identifica, según él mismo expresó, desde el influjo soberano de nuestro Sarmiento, como la de

“el patriota que sueña todos los sueños del alma en un pueblo que ha perdido el ideal”, “al (estilo) de Sarmiento, de músculo y nervio potentes, de acción que traduce en hechos los anhelos de su poderosa fantasía”.