Director: Bartolomé Tiscornia | Jueves 9 de Septiembre de 2010
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Guillermo Gaudio
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¡Basta de ingenuidad política!, por Guillermo Gaudio

En mi aporte anterior a la página web del Club del Progreso, en el artículo titulado. “¿Qué hacer para retomar el rumbo perdido?”, hice mención , tomándola como paradigma a una vieja frase de Perón, para quién esto escribe absolutamente válida, que decía “:La política puramente interna ha pasado a ser cosa casi de provincias, hoy todo es política internacional, que se juega dentro o fuera de los países”.

Hoy, pocos días después de las elecciones del 28 de junio. Debo volver a ponerla sobre el tapete, dado que en numerosos artículos de carácter periodístico y en declaraciones de algunos políticos triunfantes, he advertido sorpresa o desconcierto ante la conferencia de prensa dada por la señora presidente.

Y debo reconocer que ante ello la sorpresa ha sido mía. ¿Cómo es posible que pensaran que el gobierno iba a modificar el rumbo, producir cambios en el gabinete, admitir la derrota etc…. Eso sería creer que este gobierno no sabe hacia donde va.

Lo sabe muy bien. Profundizar el modelo, como dicen, es acercarlo más a la línea que para nuestro subcontinente pretende imponer el comandante Chávez. Entonces, para nuestros gobernantes “un tropezón no es caída”. Aunque la realidad indique todo lo contrario.
Insistirán en más de lo mismo.

Permítaseme una digresión geográfica pero no temática. El Congreso de Honduras ha destituido a su presidente. El Supremo Tribunal de Justicia había declarado inconstitucional el relevo, por el ex presidente Zelaya, del Comandante en Jefe del Ejército por no querer este entregar las urnas en custodia .

El detonante de la crisis fue, precisamente, la intención de Zelaya de realizar una consulta el pasado domingo 28 de junio, que le permitiría instalar una Asamblea Constituyente, disolver el Parlamento y habilitar su reelección presidencial.

El Tribunal Supremo Electoral no convalidó ese llamado. El Comandante en Jefe actuó en consecuencia. Fue removido de su jefatura por el presidente y entonces el Congreso, ante tamaño desconocimiento del orden constitucional por parte de Zelaya y en cumplimiento de lo que la vigente constitución establece (Art.239 de la Constitución de Honduras), destituyó al presidente. Todo dentro del respeto al marco institucional.

¿Quién había alentado a Zelaya a buscar su reelección? No hay que buscar muy lejos. Fue el comandante Chávez.

El presidente Zelaya, a pesar de su origen liberal, había convertido a Honduras en un flamante integrante del ALBA desde el año 2008.

¿Como reaccionó Chávez ante la destitución de Zelaya? Amenazó con la intervención armada.

¿En que quedó el principio sancionado por la OEA sobre la no intervención en los asuntos internos de otros países? ¿Es válido sólo cuando las que intervienen son las tropas de Estados Unidos?

Este comentario no nos aparta de la situación argentina. Nos acerca. El gobierno kirchnerista se guía por principios de política internacional. Va a tratar de profundizar el “modelo” para seguir aproximándose, sin pausa, al que hoy impera en Venezuela. No debe esperarse otra cosa. Está aplicando lo que ha dado en llamarse el golpe gradual, que con tanto éxito aplicó Chávez en Venezuela. Esto es ir apropiándose políticamente de las instituciones republicanas y silenciar a la prensa.

El kirchnerismo comenzó debilitando a las Fuerzas Armadas, con la colaboración de algunos altos jefes de las mismas. Siguió maniatando a la Justicia cambiando la composición de la Corte Suprema, mediante juicios políticos donde no existió el derecho de defensa. Algunos jueces prefirieron renunciar ante lo que avizoraron como una defensa inútil por falta de garantías. También maniató a los jueces mediante la modificación de la composición del Consejo de la Magistratura. Atacó permanentemente a la prensa que no le era adicta. Cuando quiso doblegar a los productores agropecuarios no pudo hacerlo y allí comenzó su declinación.

En Honduras, por suerte para ellos, las fuerzas armadas defienden la Constitución.

En nuestro país, los que no estemos de acuerdo con el camino que ha tomado este gobierno, debemos esforzarnos más en consolidar las instituciones de la república, aumentando los consensos y disminuyendo los disensos.

Esa es la gran responsabilidad de la fragmentada oposición triunfante. El apoyo recibido en las urnas por el PRO y el Acuerdo Cívico y Social, más los votos que obtuvieron Reuteman, Juez , Mestre , Rodríguez Saa y Costa son, más que un respaldo, una exigencia.

Junio 2009