Director: Bartolomé Tiscornia | Jueves 9 de Septiembre de 2010
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Ernesto Poblet
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La época del Virrey Manuel Amat y Junyent y Micaela Villegas “La Perricholi”, (Parte 3) por Ernesto Poblet

En el año 1776, cuando nacía José de San Martín en Yapeyú y el Congreso norteamericano proclamaba su independencia del Reino Unido, el Virrey don Manuel Amat y Yungent debe volver a Barcelona a vivir otras aventuras amorosas, en ese tranquilo sexenio que le queda de vida, para demostrar la increíble longevidad de los catalanes.

Quedaron atrás las acusaciones de los pigmeos envidiosos que nunca faltan para amargar un gran hombre. Ya se registraban en la “historia grande” el progreso de las artes y la economía del virreynato, los edificios de Lima y las victorias navales en el Océano Pacífico. La educación del pueblo con instituciones inclinadas hacia las matemáticas tal como lo orientaba la pasión de este singular hombre de Estado. Las luchas contra los clérigos corruptos. Su inspiración por la arquitectura que lo llevó a instaurar grandes obras. Y esos amores transcurridos en un palacete barroco, en los teatros y cabalgatas de aquel territorio arrebatado al imperio incaico.

Vuelve a su Barcelona el viejo león vigoroso

Jubilado, soltero, vuelve para inmiscuirse en la vida de sus parientes jóvenes.
Asiste al compromiso matrimonial de su sobrino predilecto. Le encanta observar a los jóvenes en el despertar del amor. Vive sus detalles, sus devaneos y sus tormentillas. Balconea los culebrones sin disimular sus deseos de participar como un muchacho más.

Ya no es Su Excelencia el Señor Virrey. Ahora es sólo el tío simpático venido de la América y cuya única preocupación es enfrentar un largo juicio de residencia como cuadraba a la burocracia el reino. También ostentaba una fama simpática, la del intrépido Don Manuel que supo dejar una leyenda riquísima entre artistas y guerras navales en un lejanísimo lugar del Océano Pacífico.

Don Manuel se entera que su querido sobrino acaba de romper el compromiso matrimonial con aquella deliciosa novia, María Francesca de Fivaller, de las mejores familias de Barcelona, cuyos esponsales festejaran meses atrás. Sabe, por la estúpida costumbre de la época, que la desdichada joven pasó a reingresar al Convento de Santa María de Jonqueres, obligada por los padres. Sólo el matrimonio la podía liberar.

Debe intervenir. Lo subleva semejante injusticia. Habla con el sobrino. Se enfurece contra su falta de sensibilidad. Indignado, pide visitar a la novia frustrada para disculparse. La encuentra consternada. En la conversación le desliza: “Niña querida, lamento no ser muy joven, pero con mis setenta y dos años sólo te puedo ofrecer las cadenas del matrimonio para sacarte de aquí, pero ninguna contrapartida...” La joven pestañea ante su sorpresa. Lo mira al principio curiosa, después con mirada vivaz exclama: “Señor, más pesadas son las cadenas del convento y las estoy soportando... Si fueran ciertas tus insinuaciones saldría feliz de estos claustros aferrándome a tu mano...”

Y hubo matrimonio. Setenta y dos años él, veintiuno ella. La boda se celebró por poder para no delatar tan ostensiblemente la diferencia de cincuenta años entre los cónyuges. Primer gran gesto de sensatez de la nueva pareja que sabían a conciencia no podrían evitar las primeras habladurías.

Don Manuel manda construir un espléndido palacio en plena Rambla de Barcelona en honor de su nueva esposa. La pareja resultó ser intensamente feliz. Respetados y amados en todos los ambientes que frecuentaban. Ella pasó a ser conocida en la sociedad catalana como “La Virreyna”.

Don Manuel falleció en 1782 a los 78 años, protagonizando los funerales más sentidos de aquella época en Barcelona. Ella, viuda de 27 años, jamás se volvió a casar. Manifestó “no poder encontrar un hombre tan digno -honesto y honrado- amante y buen marido...”

En Barcelona se luce hoy el Palau de la Virreyna en su honor, construído en la popularísima Rambla. Hay una inscripción que dice en italiano: “L’arido legno: facilmente s’accende – e piú que il verdi rami avvampa e splendi...” (El viejo leño fácilmente se enciende - y más que las verdes ramas - calienta y brilla...).

Acontecimientos simultáneos a la época de Manuel de Amat

1763: - Brasil cambia la Capital. De Salvador de Bahía pasa a Río de Janeiro.
- Catalina La Grande empieza a gobernar Rusia
- Se termina la construcción de la FONTANA DE TREVI en Roma.
1750/1850: - Revolución Industrial
1767: - Expulsión de los Jesuítas
1774: - Goete publica Werther (Alemania)
1776: - Adam Smith publica LA RIQUEZA DE LAS NACIONES
- Nace San Martín
-Independencia de USA
1778: - Muere Voltaire
1780: - Rebelión de Túpac Amaru



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