Director: Bartolomé Tiscornia | Martes 7 de Septiembre de 2010
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Inmigración, por Ma. Eugenia Fedullo Torres

Es un orgullo haberlos visto luchar, progresar, y estar a su lado hasta su último día. Una cosa es la recuperación de las raíces, otra cosa es la huida en estampida mediática de países que en realidad no fueron construidos por marcianos. Una cosa es emigrar en busca de pan, paz y trabajo, y otra cosa es aprovechar un apellido para instalarse entre los damnificados de una realidad que en realidad no tiene fronteras. Asilo político no es Reencuentro. Ojalá nadie necesite refugiarse ni escapar. Ser hijo o nieto de Inmigrante no es un documento, tiene que ver con el amor y la dignidad.

La ayuda debe ser mutua. Tal vez como les hubiera gustado a los miles de inmigrantes llegados a ésta tierra necesitando un lugar donde vivir y trabajar en paz. Ayudarse mutuamente con inteligencia, con planificación y pensamiento, con cultura y trabajo, con intercambio tal como lo vienen haciendo desde hace muchos años más de una Provincia española.

La mano de obra barata a la larga es cara. El trabajo en negro a la larga es caro, por que la gente se enferma más. Ninguna forma de hipoteca es saludable social ni economicamente. El desempleo acarrea una realidad social, política y económica que luego es extremadamente difícil de remontar.

Si creímos que "todos los caminos conducen a Roma", nos equivocamos. A veces los caminos van al Mar, otras veces a la guerra, y otras conducen al vacío.

Ma. Eugenia Fedullo Torres
Productora de Medios